Antonio
Ruiz Vega |
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Pero, la obra literaria de Antonio Ruiz Vega es más bien escasa... y la mayoría con seudónimos que no vamos, por el momento, a desvelar. La causa de esa escasez puede achacarse, a cierta "visión de conjunto" de lo que es o pudiera ser la cultura soriana y la necesidad de ciertas infraestructuras que había que subvenir dejando para mañana (?) el cultivar su propia voz. También, sin duda, a cierto tedio por la especialización, un poco en la línea de Rimbaud, que a toda costa evitaba encontrar su "mano" y a un escepticismo fundado en el conocimiento de los ambientes literarios y sus marrullerías. Debería tomarse un poco más en serio y decidirse a desarrollar una "carrera" literaria. Existen, pese a todo, por ahí algo menos de una docena de cuentos de los que debiera sentirse orgulloso, hay en ellos cierta "voluntad de estilo". Camina descalzo y solo por sensibilidades donde no existen las convenciones y sobre todo se siente el latido de la espontaneidad, nada forzada ni trabajosa, que manaron porque querían estar aquí, decir algo que todavía no se había dicho... En 1999, publicó por fín, ese puñado de relatos, recopilados en, Historias de fantasmas sorianos (un poco a la manera de Fernández Florez); la primera parte de Remedios caseros y otras magias sorianas en colaboración con Isabel Goig Soler y Las relaciones entre Soria y Euskadi, libro éste último que recoge la riqueza del intercambio cultural de dos territorios cercanos y hermanos. Recientemente ha publicado junto a Isabel Goig e Israel Lahoz Juegos populares sorianos ; reeditado su Soria Mágica y editado por Santos Ochoa Por amor a la tierra (fotos con historia) (2001). En el año 2002 y con motivo del I Milenario de la Batalla de Almanzor, publicó Calatañazor. La huella de los pasos, un recorrido literario por todos aquellos autores que le han dedicado a la villa de Calatañazor, una mirada en su obra. También, el mismo año, ve la luz un excelente trabajo mitológico que entronca con la España Mágica, Los hijos de Túbal. Dioses y Héroes de la España Antigua. En 2004, se edita La Isla Suspendida. Mezcla de ciencia-ficción, enfado, dura crítica social, humor, una pizca de ternura, y tres pizcas, al menos, de nostalgia. En 2006 gana el XII premio de novela “Ciudad de Majadahonda” con la novela Últimas palabras de Kate Eddowes, su protagonista es una de las mujeres asesinadas por Jack el Destripador. Se trata de unos deliciosos relatos donde se mezclan la vida de la protagonista con cuentos, tradiciones y canciones del Londres de la época.
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