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Estampa devocional de la Virgen de Borobia
REGINA SANTORUM OMNIUM
GRABADO DEL SIGLO
XVIII

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La imagen que presentamos
es una estampa o reproducción calcográfica de un grabado en plancha de
cobre que pertenece al archivo cultural y documental de Mª Teresa
Córdoba Gil.
DESCRIPCIÓN DE LA LÁMINA
La plancha de cobre de 200 x140 mm.
reproduce un retablo barroco en arcosolio cobijando la Virgen sobre un
zócalo con leyenda.
En el grabado podemos distinguir tres
partes:
a) Una
inferior, basamento o zócalo con una gran cartela barroca de bordes
sinuosos y adornos vegetales con la siguiente inscripción o leyenda.”
Venerase en la Vª de Borobia Obpdo de Osma. A devoción de el S. D.
Alphonso Ruiz Colegial de S. Cruz Canº Magistral de la S. Iglª de
Astorga.. D Joanns. Babio Presbyt. Sculps.” ( Venérase en la villa de
Borobia, obispado de Osma. A devoción de el señor D. Alfonso Ruiz,
Colegial de Santa Cruz, Canónigo Magistral de la Santa Iglesia de
Astorga.Esculpida por el presbítero Juan Babio.)
b) El cuerpo principal
muestra un retablo con una hornacina sin fondo que acoge a la Virgen.
En la parte superior se dibuja un doselete cónico y festoneado del que
cuelgan unos cortinajes que son retirados a ambos lados por dos
angelotes o querubines agarrados a los respectivos cordones y mirando
hacia el cuerpo central.
c) Dentro de la hornacina la
imagen de la Virgen, ataviada con una gran saya y capa barrocas ,
adornadas con profusión de flores al igual que el traje del Niño y
coronados ambos con magníficas coronas que en el caso de la Virgen son
sustentadas por otros dos angelotes. La imagen de la Virgen y el Niño
descansa sobre una peana en la que se sientan otros dos angelotes
sosteniendo una cinta ofilacteria en la que puede leerse el nombre o la
advocación de la imagen: REGINA SANCTORUM OMNIUM
(REINA DE TODOS LOS SANTOS).
El grabado está realizado con técnica de
buril, mediante incisiones profundas, homogéneas y con la misma
intensidad en toda la plancha.. Tanto en las líneas arquitectónicas como
en los adornos vegetales, querubines , cortinajes y trajes de la imagen
se aprecia un intento de relleno de los espacios o de “horror vacui”
que , a nuestro parecer, muestra una labor algo ingenua y tosca, en la
que la intención de adorno ha superado a las capacidades estilísticas
del grabador. Se diría que es un grabado hecho en un taller local por
un grabador no experto (como en la cartela inferior figura Juan Babio
como el autor del grabado, nos queda por conocer su personalidad para
otra ocasión).
ENCARGO DEL GRABADO
El grabado de la Virgen de Borobia fue
encargado “a devoción de D, Alphonso Ruiz, Colegial de Santa Cruz y
Canónigo Magistral de Astorga.” Investigando en el Archivo Provincial
hemos conocido que Alfonso Ruiz y Ruiz nació en Borobia, villa
perteneciente en el siglo XVIII a la Diócesis de Osma, ingresó en el
Colegio Mayor de la Santa Cruz de Valladolid el 24 de diciembre de 1762,
a la edad de 24 años, y , disfrutando de una beca de Teología, pudo
perfeccionar sus estudios y al año siguiente , en 1763, fue nombrado
Canónigo Magistral de la catedral de Astorga.(A la diócesis de Astorga
pertenecían parte de las provincias de Orense, Zamora y León).
Teniendo en cuenta la inscripción del
grabado, podemos afirmar que la fecha de su realización será
aproximadamente 1763, cuando el recién nombrado Canónigo Magistral de
Astorga quiera celebrar su carrera profesional con un regalo a sus
vecinos de Borobia : un grabado de la Virgen Reina de Todos los Santos.
La técnica del grabado permitía
multiplicar las estampas dado que se pueden hacer grandes tiradas de
una misma plancha, por lo tanto las estampas se convirtieron en objetos
asequibles a la mayoría de la población. Con la difusión de las estampas
religiosas se potenciaban las devociones particulares y los fieles
podían llevar a sus casas la “ Verdadera Imagen” de la Virgen o Santo
que se veneraba en santuarios, a veces muy alejados de sus casas. Si en
algunas ocasiones, por enfermedad o distancia, era imposible acudir al
santuario, se podía rezar delante del Santo o Virgen correspondiente.
Las autoridades eclesiásticas concedían
indulgencias a quienes rezaran ante la imagen y ello, a veces, también
se indicaba en las inscripciones ( Véase el grabado de Taroda, dedicado
al Santo Cristo del Amparo).
ESTAMPAS DE DEVOCIÓN Y GRABADORES
El grabado es una técnica laboriosa, es
el proceso de conseguir imágenes impresas por medio de una matriz
entintada que se traslada a un soporte, generalmente de papel mediante
una prensa o un tórculo. Esta técnica va unida necesariamente a la
tipografía pues desde los inicios de la imprenta este método se
consideró de gran utilidad para adornar libros.
A partir del siglo XVI se generalizó en
España la reproducción de imágenes ilustradoras de libros e imágenes
sueltas, estampas piadosas populares por lo general, de las q han
sobrevivido muy pocas.
Durante el barroco del XVII se produjeron
este tipo de imágenes religiosas de consumo popular, además de estampas
cultas procedentes del extranjero que fomentaban el coleccionismo.
Durante el siglo XVIII fue más abundante el grabado en iluminaciones de
libros y en estampas religiosas; el auge del grabado científico
(geometría, botánica, etc. ) tiene el proteccionismo oficial y surge,
fundada por Felipe V, la Calcografía de la Imprenta Real, frente a la
labor de las imprentas privadas que, como hemos dicho producen numerosas
estampas sueltas con fines de devoción popular.

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Algunos
pintores cultivaron esporádicamente el grabado. A otras épocas y lugares
pertenecen Durero, Rembrandt, Valdés Leal o Goya, pero coetáneos a
nuestros grabados son Ramón Bayeu de quien conocemos estampas religiosas
según composiciones `propias, o Luis Paret quien proporcionó muchos
dibujos a otros grabadores.
De esta época se conservan un enorme
número de grabados, con gran complejidad de estilos, debido al periodo
cronológico y a la existencia de grupos locales según la formación del
artista y el público al que van dirigidos. El grabado popular, a lo
largo de todo el siglo XVIII abarca un sinfín de piezas al buril o al
aguafuerte producidas a menudo por artistas modestos pero dotados con
frecuencia de interesantes dotes narrativas.
Algunos pintores, escultores o trazistas
de los innumerables retablos barrocos que llenan nuestras iglesias
podrían ser, en muchos casos, los que proporcionan los dibujos o motivos
al grabador.
El grabado que comentamos corresponde a
este apartado y puede ser buena representación de estas estampas de
devoción. Los grabadores que trabajaban en talleres eran casi siempre
anónimos entre los cuales por razones de oficio y capacidad técnica en
el trabajo tuvieron destacado papel los plateros. En nuestro caso el
grabador-escultor fue Juan Babio, presbítero, del que hasta ahora no
hemos podido conocer su personalidad:”D Joanns. Babio Presbyt. Sculps.”
En las estampas populares, de devoción,
el grabador es quien diseña y crea el dibujo que en muchas ocasiones
repiten modelos convencionales en los que la imagen se enmarca en un
retablo barroco que no se corresponde con la realidad, en este caso, el
retablo de Borobia. Los mismos modelos se repetían en las estampas de
devoción de tantos Cristos y Vírgenes venerados en otros pueblos.
Nos resulta fácil imaginar que en los
mismos talleres en los que trabajaban plateros y orfebres para
satisfacer la demanda de cálices, copas, sacras, cruces, faroles y otros
objetos litúrgicos para el culto de la catedral de Astorga , como en las
diócesis de Osma, Tarazona, Siguenza,etc., se grabasen las planchas
para estampas de devoción de los pueblos de la diócesis.
La técnica tradicional más empleada en el
grabado artístico era el grabado en hueco sobre metal: el grabado en
metal deja en el papel la tinta contenida en los surcos. El cobre es el
metal preferido por su ductibilidad. La preparación de la plancha se
hizo a martillo hasta mediados del siglo XIX.
El procedimiento más sencillo de grabado
en metal es el denominado “a punta seca”. Con una punta de acero o de
diamante, el artista dibuja directamente sobre la plancha de cobre. La
punta levanta unas rebabas que impide un número amplio de
reproducciones.
En el grabado al buril la plancha se
prepara con cera ahumada sobre la cual se adhiere un papel de calco con
el dibujo que se pretende; este primer esbozo se sigue después con un
trabajo supletorio de punta seca (calcografía). Grabada la plancha, se
suprimía las barbas que dejaba el buril y se completaba el raspado de
las mismas. A continuación, y después del entintado, se realizaba las
pruebas en la prensa mediante el uso del tórculo. Las pruebas reflejan
el progresivo perfeccionamiento de la obra
OTROS COLEGIALES DEL COLEGIO DE SANTA
CRUZ
El colegio mayor de Santa Cruz fue el
primero y único adscrito a la Universidad de Valladolid. Fundado a
finales del siglo XV por D. Pedro de Mendoza, Gran Cardenal de España,
Canciller Mayor de Castilla, administrador de la diócesis de Osma,
Arzobispo de Toledo…. e introductor de los modelos renacentistas
italianos en la arquitectura . En Castilla había un colegio mayor, de
San Ildefonso en Alcalá de Henares, y tres colegios más en Salamanca.
La finalidad era dar cobijo y contribuir
a la formación de aquellos a quienes sus limitadas economías familiares
no les permitían sufragar sus estudios universitarios superiores pero
que disfrutaban de sobrada capacidad intelectual para culminarlas y
alcanzar el éxito profesional. Los colegiales se convirtieron en una
“élite del poder” que durante todo el Antiguo Régimen acaparó puestos de
máxima influencia en la administración civil y eclesiástica del Estado.
Algunos estudiantes después de acabar su beca, se alojaban en la
hospedería del colegio a la espera de ser llamado para ocupar un cargo.
Por esta razón, la entrada en el colegio debía respetar unos porcentajes
de estudiantes según las Diócesis de procedencia.
Cuando el colegial de Borobia salió del
colegio de Santa Cruz, ingresó en él un estudiante de Castilfrío, D.
Pedro Ruiz Corchón , de 27 años, perteneciente a la diócesis de Osma
que, en 1768, llegó a Canónigo Magistral de la Catedral de Jaén . A modo
de explicación, los canónigos son eclesiásticos que con el obispo forman
el colegio o cabildo catedralicio y ayudan a este en el gobierno y
administración de la diócesis. El canónigo magistral, como indica su
nombre (Magister tiene que ver con Magisterio, con enseñanza), debe
estar graduado en Derecho Canónico y es el predicador propio del
cabildo. De la diócesis de Osma también procedía Antonio de Orobio y
Recalde, de Noviercas.
Y mucho antes, en 1552, ingresó en el
colegio de Santa Cruz Julián Castejón , de Matalebreras, 27 años,
procedente de la diócesis de Tarazona, con una beca de Jurista y llegó a
Doctor en Cánones, Oídor de la Chancillería de Valladolid, Fiscal del
Consejo Real. En esta misma época estuvieron en el Colegio de Santa Cruz
de Valladolid estudiantes pertenecientes a la Diócesis de Sigüenza como
Fernando de Almazán y Juan García de Frechilla, disfrutando ambos de
becas de Teología. Juan Pacheco de Medinaceli disfrutó de una beca de
Medicina y, ya en el siglo XVIII un poco anterior a Alfonso Ruiz,
también estuvo en el colegio Juan Hurtado de Mendoza, que procedente de
Almazán, llegó a ser Fiscal General de la Inquisición de Cuenca.
©
Carmen Sancho de Francisco
(Doctora en Geografía)
Pd. Mi agradecimiento al
profesor A. Pérez Calvet por su ayuda en la reproducción calcográfica de
los grabados, en el I.E.S. Castilla de Soria.
Bibliografía
_ Gallego Gallego,
A. Historia del grabado en España. Cátedra. Madrid, 1979
_ Sainz Magaña, E., Gutiérrez Peña. J., y
otros. El taller de Herreros. Trazas y estampas rescatadas del olvido.
Caja Duero, 2009
_ Sancho de Francisco, C. Tres
grabados del siglo XVIII. Estampas de devoción del Stmo. Cristo del
Amparo de Taroda. Revista de Soria nº61. Diputación Provincial de
Soria. 2008
_ Sobaler Seco, Mª A. Los colegiales
mayores de Santa Cruz (1484-1670). Una éñite del poder. Consejería
de Cultura y Bienestar Social. Valladolid, 1987
Borobia en Soria pueblo a pueblo
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