Ramón Siscart

Ramón Siscart (Soria 1951). Comienza a practicar la fotografía hacia el año 1975 , en paralelo con los estudios de ingeniero industrial en Madrid. En Soria, ciudad en la que reside habitualmente, existía la Sociedad Fotográfica Alto Duero donde realizó una primera exposición colectiva en la Casa de la Cultura. 1982.

Entropías en cuatro capítulos:
Génesis. Catoptromancia. Entimema. Baladros.

He de iniciar esta reflexión, reconociendo que en el panorama actual de la fotografía me interesa y seduce más aquella en que se ha elegido como método de exploración, la investigación, que aquella en que es la técnica, el medio y el resultado aunque de esta resulten, técnicamente, excelentes fotografías. Más aún, de la relación que la fotografía mantiene con la realidad, existente o creada a través de la capacidad de la fotografía de crear realidad, me interesa más, la que refleja lo no tangible, aquella que busca la duda, la incertidumbre; la que provoca y pregunta. La que, finalmente, requiere, necesariamente, al espectador.

En este caso, Entropías, no es cómoda. No es retrato, ni naturaleza muerta, ni paisaje; ni siquiera, la apariencia realista puede reconfortarnos porque lo que miramos es el grito, la disolución de la figura, humana, que ni siquiera, excepto en algún caso, es completa. Sin embargo la exploración requiere de una reflexión ideológica profunda que formule un concepto no cerrado, que necesite del lenguaje y construya un discurso aún cuando no concluya. Más allá de su preocupación por el hombre casi en sentido antropológico, se encuentra en este trabajo un recuerdo de imágenes antiguas - aunque aquí el modo retrato sea un método más que un objetivo-; aquel tipo de imágenes que constituyen nuestra memoria en tanto que, a veces, nuestra memoria se ha configurado por imágenes fotográficas más que por recuerdos. Esta capacidad de invocación de la memoria podemos encontrarla aquí a través de algunos retratos, frontales, hieráticos, sugerentes como solo pueden serlo los primeros retratos de la fotografía en blanco y negro. De este modo aunque el trabajo actual ha eliminado la referencia espacial y temporal, algo en nosotros remite a un pasado que se hace intemporal dando continuidad a la preocupación sobre lo social en aquella serie o lo individual en esta.

En Entropías, los títulos capitulares esconden más que explicitan la intención. La intención más que el tema. La pretensión más que el contenido porque es una reflexión individual que no tiene respuesta y por tanto no es dogmática. Y debemos reconocer en estos títulos cierta dosis de ironía aplicada a conceptos complejos del proceso de conocimiento de la realidad o de su percepción. De Génesis acepto más su significado de proceso de formación que origen. Es importante que en este inicio la figura ya no es real: no importa al autor la imagen convencional de la figura humana. Inevitablemente sabemos ya, a partir de estas primeras imágenes, que el ejercicio que va a provocarnos tiene que ver con la apariencia y lo real, lo real y su reflejo, el reflejo y su disolución desvaída. Inevitablemente recordamos tras el mito del principio, del origen, el mito de nuestra percepción de la realidad, el mito profundo de la caverna en Platón asumido desde su enunciado como una de las determinantes características del proceso cognitivo. Solo en este capítulo aparece la figura humana completa. El enfoque va a concentrarse poco a poco desde la figura completa hasta el rostro, desde un gesto de movimiento del cuerpo se reducirá, paulatinamente a lo largo de la serie, en un gesto emocional en el rostro.

Evidentemente está exposición no esta concebida para lograr la complacencia del espectador, rechaza, como en la anterior, lo obvio, lo trivial. De muchos modos remite a la voluntad y al ejercicio, reconozcamos que solitario, de aquellos capaces de generar conceptos, palabras, preguntas, textos. Porque aunque no miremos el espejo, la realidad individual está llena de sombras y preguntas.

Marian Arlegui Sánchez

Ramón Siscart "Polígono"
Ramón Siscart

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