Bruno Forst

 

 

"Arte de tanger"

Gonzalo de Baena, 1540

Esta grabación está dedicada a la memoria de mi padre Christian Forst

En Madrid a principios del siglo XIX la Biblioteca del Palacio Real adquirió un curioso libro antiguo. En su portada, bajo el grabado de un órgano aparecía el título Arte novamente inventada pera aprender a tàger (Método nuevamente inventado para aprender a tañer), el cual anunciaba claramente un contenido musical que pasó desapercibido a sus nuevos propietarios. Se trataba de un hallazgo importante: el único ejemplar del primer libro de música para tecla impreso en la península ibérica. Su autor: Gonzalo de Baena, músico castellano al servicio del rey de Portugal. Este libro, aunque fue impreso en 1540 mediante privilegio real de 1536, nunca fue distribuido. Cuando pasó a formar parte de la Biblioteca del Palacio Real el distraído encargado de recibir la nueva adquisición la catalogó como Arte de tejer y el libro volvió a desaparecer. Permaneció en el olvido hasta su redescubrimiento en 1992 pero tuvo que esperar al año 2012 para por fin, ser publicado... 472 años después de su impresión.

El libro de Gonzalo de Baena es un método ideado para que los aficionados puedan tocar un instrumento de tecla sin conocimientos teóricos previos, usando una sencilla tablatura en la que las notas son representadas por letras. La música, que consiste principalmente en transcripciones de obras vocales también contiene algunas piezas instrumentales, versos de kyries, de himnos y de magníficats. El repertorio está clasificado por orden de dificultad desde sencillos dúos hasta complejas polifonías a cuatro voces. Este tipo de planteamiento pedagógico refleja la educación recibida por los organistas del siglo XVI e inaugura una tradición seguida y ampliada por libros posteriores, somo el Libro de cifra nueva de Venegas de Henestrosa (1557) o las Obras de música de Hernando de Cabezón (1578).

El repertorio de este libro constituye un autorretrato del autor donde los compositores que en él aparecen están relacionados con un periodo de su vida o nos desvelan una faceta de su personalidad. Nacido en Castilla, Baena aprendió música leyendo las obras de los viejos maestros flamencos de Ockeghem, Josquin y Obrecht y también estuvo en contacto con el rico ambiente musical de la España de los Reyes Católicos representado por autores como Anchieta, Urreda y Peñalosa. Alrededor de 1500 Baena se fue a Portugal donde, en compañía de Badajoz y Escobar, fue músico de cámara de Joao III, monarca humanista, poseedor de una nutrida biblioteca musical.

El breve prefacio del Arte novamente inventada nos deja entrever un hombre culto, apasionado por su oficio, profundamente espiritual y muy sencillo. Como padre, el cariño y orgullo por su hijo Antonio trasparece incluyendo sus obras justo al lado de las de Josquin. Fue Antonio de Baena un compositor de talento que compartió con su padre la cámara del rey pero que soñando con un destino más épico dejó la música para hacerse soldado.

Este amplio repertorio hace del libro de Gonzalo de Baena un valioso testimonio histórico, fiel reflejo del ambiente musical peninsular de principios del siglo XVI, en el que se estaban formando los maestros de la siguiente generación, entre ellos Antonio de Cabezón.

Sin embargo el principal interés del libro de Baena no reside en su gran valor musicológico sino en el hecho de que siga siendo hoy un verdadero Método para aprender a tañer. Provoca necesidad de buscar.

Una vez leídas las 7 obras netamente instrumentales (CD:2, 5, 9, 13-16) quedan unas obras vocales cuya desnudez desconcierta e intimida. De alguna manera, el intérprete moderno, condicionado por varios siglos de música instrumental basada en la verticalidad armónica, se encuentra frente a ese repertorio en la misma situación que los aficionados a los que Baena destinaba su libro, aunque por otro motivo. Ellos tendrían la dificultad de descifrar el repertorio que sin embargo después podrían interpretar con todos sus matices por ser música que les rodeaba. Nosotros podemos leer sin esfuerzo esas obras pero para darles su sentido necesitamos un largo trabajo de documentación.

He realizado esta labor minuciosa y paciente en la preparación de la presente grabación. Las obras están tocadas directamente a partir de la tablatura, analizadas con los criterios vigentes en su época y estudiadas con métodos sugeridos en libros antiguos. He consultado las fuentes vocales para que la letra indique las articulaciones y carácter convenientes. En algunas de ellas he añadido glosas inspiradas en modelos ibéricos casi coetáneos y en todas he aplicado las directivas dadas por los tratadistas españoles del siglo XVI en cuanto al uso de adornos.

En una palabra, gracias a Gonzalo de Baena he aprendido a tañer de la misma manera que lo hicieron los antiguos, con la emoción de presenciar cómo por fin un hombre que soñaba con llevar la música a los demás culminaba su proyecto a través de su propia pedagogía... después de cuatro siglos.

Bruno Forst

 

Bruno Forst es un apasionado de la música ibérica. Nació en Francia, concretamente en Troyes, al Este de París. Uno de sus profesores de música traía a sus alumnos para conocer el órgano ibérico, y Bruno se fascinó tanto por ese “sonido especial y esa literatura -composiciones- tan bella”, que se quedó para siempre entre nosotros. Sus padres, intelectuales, le habían inculcado el amor a la música y el padre Cazeaux, de una parroquia de Burdeos donde Bruno tocaba el órgano, hizo el resto. Este sacerdote, una especie de mecenas, había luchado en la Resistencia francesa durante la ocupación nazi.

Bruno Forst sigue en su línea artística e intelectual de otorgar a compositores antiguos y casi desconocidos para el gran público, la importancia que tuvieron y la sabiduría que han transmitido durante siglos. Entre estudio y estudio, ejerce de profesor de piano en particular en Música y Silencio, junto con Mercedes Rubio Condado, su pareja.

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