A la Virgen de
Villalospardos
En
Miñana hay una Virgen
la que todos
adoramos
es una
imagen preciosa
Virgen de Villalospardos.
Abogada de la lluvia
cuando se secan los campos
siempre acudimos a ella
por mediación del Rosario.
Antes de llegar la
fiesta
se le hacía una novena
acudían todos los fieles
y la iglesia estaba llena.
Cuando las mozas
cantaban
a la Virgen le ofrecían
todas las flores del campo
que ellas mismas recogían.
Que alegría daba
oírlas
cuando en la iglesia cantaban
esos cánticos de flores
a nuestra Virgen amada.
Ella tenía una
ermita
que se encontraba en el campo
donde ella pasaba allí
cinco meses cada año.
Cuando ella estaba
en la ermita
su soledad no era tanta
la Virgen no estaba sola
dos niños la acompañaban.
Eran dos niños
preciosos
siempre te estaban mirando
pero una noche los cacos
los niños se los llevaron.
Como sus hijos
pensaron
que harían igual con ella
un domingo del Rosario
la subieron a la Iglesia.
Ya no hubo más
procesiones
para subirla o bajarla
y la Ermita es un recuerdo
para el pueblo de Miñana.
En la iglesia con su
hijo
está bien acompañada
todos los hijos del pueblo
los llevamos en el alma.
Para los que lo
vivimos
la nostalgia nos recuerda
aquellos tiempos pasados
que a todos nos dejan huella. |
Recuerdos de Miñana
Aunque
castillo no existe
ni haya noción de ello,
El Castillo lo llamamos
a lo más alto del pueblo.
En él está San Gregorio
que hasta no hace muchos años
se subía en procesión
el día nueve de mayo.
Había
una cofradía
que San Sebastián tenía
y por no tener cofrades
ésta se quedó extinguida.
El día
veinte de enero
su fiesta se celebraba
y antes de la Santa Misa
en procesión lo sacaban.
Por la
tarde los cofrades
tenían una merienda
se comían cañamones
que era tradición en ella.
Según ha
pasado el tiempo
Miñana queda sin gente
y las costumbres se acaban
y todo desaparece.
Hay
en Miñana un lugar
que se llama Casa Blanca
que se ve ponerse el sol
y salir por la mañana.
Desde
allí se ve la fuente
y también el lavadero
al lado están las escuelas
que han sido orgullo del pueblo.
En los
meses de verano
cuando el calor más aprieta
allí paran los que pasan
y beben el agua fresca.
Y si
quieren descansar
tenemos una arboleda
la llamamos el Plantío
y al lado está la Tejera.
Y verán
restos de horno
que se cocían las tejas
y tan útiles nos son
cuando nos caen goteras.
Cuando
se pasa por ellos
la gente los va mirando
son los recuerdos del pueblo
que sin querer olvidamos.
Marcelino Gómez Garcés
Octubre 2003
MIÑANA- Deza (SORIA) |